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@KaremBarratt

loto por karem 2

Si has estudiado o leído libros y artículos espirituales, probablemente ya abras visto las diversas analogías que usualmente comparan al loto con el ser humano o el alma. Básicamente la idea es demostrar como el hermoso loto, a pesar de nacer en el fango, se las arregla para salir al sol. Muchos ven esto como un símbolo para la manera en que el alma está más allá de lo “sucio” o “imperfecto” que es el mundo material, manteniéndose siempre pura bajo la luz del sol o divinidad. Este es un punto de vista más acorde con ideologías orientales y, hasta cierto punto, con el pensamiento de las religiones abrahamicas.

Pero para el pensamiento druida, la conclusión que se saca de esta imagen es algo errada. Veamos por qué. El loto no está anclado al lodo como un barco anclado en la arena bajo el mar. El loto tiene sus raíces en el lodo y se nutre y se alimenta de este. En cierta manera, el lodo es la fuente de vida, o por lo menos una de ellas del lodo, siendo el agua y el sol las otras dos. Las tres son necesarias para la existencia y el bienestar del loto. Para el druida, el fango o mundo material es tan importante como el agua (asociada a lo espiritual/emocional/psíquico) y el sol (la Divinidad). El mundo material no es solo “un vehículo” sino una parte intrínseca de lo sagrado: crea el contexto para experimentar la vida y nutre al loto/alma tanto como lo espiritual y la Divinidad.

Es por ello que la Druida camina en la tierra con la reverencia de quien camina en una catedral; crea y produce con la mentalidad de quien talla un santo o escribe un libro sagrado; se conecta a los ciclos y demás seres de la naturaleza como el místico que en oración danza con Dios; ama el cuerpo tanto como al alma y ve la vida como un don y no un valle de lágrimas. Por lo mismo, los druidas no comparten ni la idea de redención de los cristianos ni la de liberación de los budistas. El mundo es perfecto, tal y como es. Negativo, positivo, es en su mayoría cuestión de perspectiva. Hay una ley de retribución que mantiene el balance sobre nuestras acciones y la muerte ni es castigo ni es premio: es un portal a otra realidad, a donde se va y por donde se regresa. Para algunos druidas, incluso el Otro Mundo no es necesariamente mucho mejor que este. Cada mundo tiene su forma y su misión y ofrece un caudal de experiencias y oportunidades –aunque es cierto que muchos Druidas ven en el otro mundo más sabiduría y entendimiento, lo que lo hace más real hasta cierto punto y más amable. Por ende, el loto o alma druida se alimenta de su fango con alegría; descansa y se nutre en su espiritualidad y se ilumina y encuentra inspiración en el misterio de la  Divinidad.

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