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@KaremBarratt
druids

 

Esta semana cumplí un año de haber comenzado mis estudios druidas, que ya veo que van a ser mas de los tres estipulados, porque la verdad es que estoy algo retrasada. Afortunadamente, mi orden druida se toma las cosas con calma en este respecto, ya que cree que todo tiene su flujo, tiempo y ritmo. Por mi parte también me he dado cuenta que cuando dejo que la vida me aparte de los estudios y luego regreso a ellos, lo hago desde otra perspectiva y veo lo aprendido con una capa adicional de significado. Así que aunque disto mucho de ser una experta en el druidismo, si quisiera compartir algunas reflexiones sobre este año siguiendo de manera más formal esta espiritualidad.

Lo primero que hay que comentar es que, al igual que en la Wicca, hay varias visiones sobre lo que es el druidismo y como practicarlo. La diferencia quizás esta en que la existencia de órdenes o escuelas más grandes, hace que haya un mayor número de personas compartiendo una idea en común sobre el druidismo. Como en todo, hay debates. Están los que quieren reconstruir el druidismo antiguo, pieza por pieza, y entre los miembros de este grupo, hay “más druidístas que el druida” que pueden ser algo fundamentalistas. En la Orden de Bardos, Ovates y Druidas, a la que pertenezco, la visión es más amplia: se llevan a cabo estudios culturales, arqueológicos, lingüísticos, religiosos, místicos y mitológico por un lado, que ayudan a encontrar puntos en común entre lo que se conoce del mundo celta y su religión y otras religiones, pero por el otro lado hay un fuerte incentivo a descubrir la espiritualidad druida desde el hoy, de manera experiencial, en donde cada miembro de la orden, a través de sus ejercicios espirituales, meditaciones sobre los mitos y contactos internos/externos con su naturaleza persona y la naturaleza general, aporta una nueva página en el libro virtual de la orden. Estas aportaciones se comparten a través del reporte mensual que llega por correo, en forma de artículos, poemas, oraciones y reflexiones, al igual que en los diferentes foros por internet. Igualmente nos reunimos varias veces al año, en festivales, campamentos y seminarios (yo voy a uno en unas semanas) para nutrir este extenso cuerpo de conocimiento, tanto a nivel académico/intelectual como artístico/espiritual.

Una de las teorías más interesantes que he leído sobre el druidismo sugiere que este tiene un “ancestro” común con el hinduismo. No solo hay nombres de dioses que suenan casi igual y tienen casi el mismo significado, si no que ambas espiritualidades comparten muchas ideas, entre ellas la reencarnación, el animismo (la idea de que todo lo que existe tiene una especie de espíritu o alma), la idea de la energía universal (Prana en hinduismo Nwyfre en druidismo) y la creencia de varios niveles de existencias o mundos espirituales. Incluso algunos druidas (yo entre ellos) comparten la visión de algunos hindúes de que todos los dioses- de hecho, toda la creación- son manifestaciones o aspectos de una sola Divinidad o Misterio Universal. Como algunos hindúes, algunos druidas no ven al druidismo como una religión en sí, si no más bien como una forma o filosofía de vida. Al igual que en el hinduismo, los druidas creen que hay una chispa o esencia divina en la humanidad que la conecta –o hace parte- de lo que llamarían algunos Dios. Igualmente los druidas creen en una versión de karma o retribución, en vivir en armonía con la naturaleza y en la importancia de honrar a los ancestros y a la familia.

No todo es exacto por supuesto. No hay sistema de castas a nivel social en el druidismo moderno, al contrario, es un sistema democrático donde se elige por voto al Druida Mayor en la mayoría de las órdenes. Aunque existe la división de Bardos, Ovates y Druidas a nivel de estudio, ello no indica estos niveles de conocimientos sean vistos en forma de escalera, donde los Bardos son menos y los Druidas son más. Son vistos más bien como esferas de conocimiento, todas a un mismo nivel. Aunque la mayoría de las personas estudian las tres esferas, hay quienes se sienten tan cómodos en una que, o se quedan en ella para siempre o se quedan en ella por varios años. Incluso algunos que han hecho los tres estudios, deciden dedicarse exclusivamente a uno una vez acabado su entrenamiento. Por otro lado, aunque los druidas están claro que existen varios niveles de realidad y que el mundo material (o Maya como lo llamarían los hindúes y budista) no es, por mucho la totalidad de la existencia, ellos ven a la vida en esta dimensión terrenal tan importante como la vida en la dimensión espiritual. Este no es un valle de lágrimas, si no una gran escuela de entrenamiento para el espíritu.

El espíritu en si no es solo el alma, si no también el cuerpo, porque es con la conjunción de lo interno y lo externo que se vive, experimenta, crece y aprende plenamente. Por esto, los druidas no solo se sienten cómodos con el cuerpo, si no que también le encuentran un aspecto divino al mismo, desde la sexualidad o lo creado por las manos. El arte y el conocimiento intelectual son parte de la vida espiritual del druida, al igual que la creación de belleza y la recuperación o mantenimiento de la salud. El vivir en continua apreciación de la naturaleza y sus regalos, de las habilidades y desafíos corporales, de la bendición con son los amigos, la familia y hasta los adversarios son tan parte de la vida del druida como es la meditación, oración y rituales.

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