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Leyendo un libro que se llama La enfermedad como camino, encontré este texto como respuesta al mal que les aqueja a muchas personas que he tenido en las consultas. Se trata de la vesícula biliar. Antes les digo hacemos un repaso informativo de ese órgano. La vesícula biliar es un saco muscular ubicado debajo del hígado. Se encarga de almacenar y concentrar la bilis producida en el hígado que no se necesita de inmediato para la digestión. La bilis se libera de la vesícula biliar al intestino delgado en respuesta al alimento. El conducto pancreático se une al conducto biliar común en el intestino delgado para agregar enzimas que participan en la digestión. Ahora les voy a compartir tal como lo leí, que sucede con este órgano mas allá de lo físico: “La vesícula almacena la bilis producida por el hígado. Pero con frecuencia los conductos biliares están obstruidos por cálculos y la bilis no puede llegar a la digestión. La bilis es símbolo de agresividad, tal como nos dice el lenguaje corriente.

Decimos: Ese viene escupiendo bilis, y el «colérico» es así llamado a causa de la biliosa agresividad que almacena. Llama la atención que los cálculos biliares sean más frecuentes entre las mujeres, mientras que entre los hombres se den más a menudo los de riñón, como corresponde al polo opuesto. Más aún, los cálculos biliares son más frecuentes entre las mujeres casadas y con hijos que entre las solteras. Estas observaciones estadísticas quizá puedan facilitar nuestra interpretación. La energía quiere fluir. Si se obstaculiza el flujo, se produjo una acumulación. Si la acumulación se mantiene durante mucho tiempo, la energía tiende a solidificarse. Las sedimentaciones y concreciones que se producen en el cuerpo humano siempre son manifestación de energía coagulada. Los cálculos biliares son agresividad petrificada. (Energía y agresividad son conceptos casi idénticos. Hay que señalar que nosotros no atribuimos una valoración negativa a palabras tales como agresividad: la agresividad nos es tan necesaria como la bilis o los dientes.)

Por ello, no es de extrañar la gran incidencia de los cálculos biliares en las madres de familia. Estas mujeres sienten su familia como una estructura que les impide dar libre curso a su energía y agresividad. Las situaciones familiares se viven como una coerción de la que la mujer no se atreve a librarse: las energías se coagulan y petrifican. Con el cólico, el paciente es obligado a hacer todo aquello que hasta ahora no se atrevió a hacer: con las convulsiones y los gritos se libera mucha energía reprimida. ¡La enfermedad da sinceridad!.”

Por estas razones, la persona que padece este problema debe ir hacia dentro de si y entender que un aspecto de vital importancia es su propia vida. Aunque sea difícil, hay que dedicar espacio y tiempo a nutrirse como persona, en su parte espiritual, a decir la verdad de sus sentimientos. No hay persona mas importante para cada uno que si mismo, sólo dándose a si mismo podrá dar a los demás, solo dedicándose a si mismo podrá dedicarse a los demás. Unas afirmaciones para este caso es repetirse diariamente: “Utilizo mi energía para mi bienestar” “Siempre hay tiempo para mis asuntos y los atiendo hoy”. Pero esto no debe quedar solo en un repetir como loro y luego actuar de manera diferente. Descubre tus gustos, tus pasiones y desarróllalas. Revisa que situaciones familiares están en tus manos y cuáles les pertenecen a otros. Puedes dar apoyo y consejo a tus seres queridos, pero no puedes vivir sus vidas. No es justo ni para ti, ni para ellos. No coartes tus acciones para satisfacer a otros. Recuerda la única vida que te dieron para hacer de ella una obra es tu vida y a ella te dedicaras, solo así podrás dar tu aporte. La vida no es sacrificio, es acción, dinamismo y amor.

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