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La limpieza espiritual en momentos de tribulación, duda e inquietud, puede creerse complicada. En realidad, la parte mas difícil es concientizarse de que hay un problema por resolver, que se es responsable de la situación y tener la voluntad de salir, sin colocar pretextos, ni excusas. Luego de hacer este paso previo, acudiremos a una ducha limpiadora. Todos los días nos duchamos de forma mecánica, porque lo dicen las normas de higiene, porque es el hábito adquirido y así se podrá enumerar miles razones más.

Sin embargo, el arte de ducharse va mas allá de los esquemas y condicionamientos aprendido. El siguiente ejercicio te permite obtener claridad y limpieza en el cuerpo físico, el mental y el emocional.

Descubrirás que es sumamente efectiva para trabajar con sensaciones de ambivalencia, indecisión, pereza, postergaciones, y falta de concentración. Pero puedes lavar también cualquier otro problema.

1) Escoge un momento que sepas que no te van a interrumpir, apaga celulares y aparatos electrónicos que estén cerca de la ducha.

2) Enciende una pequeña vela blanca, con la certeza de limpiar tus problemas y conflictos. Invoca a los Seres de Luz, bajo el nombre que quieras darles o simplemente llámalos: Seres de Luz.

3) Ponte de pie, con la cabeza bajo la ducha, de modo que el agua te rodee por todas partes.

4) Señala el problema del que quieres liberarte y experiméntalo dentro de ti. Siéntelo a tu alrededor, en el campo de energía que rodea tu cuerpo.

5) Mientras el agua cae a tu alrededor, siente cómo se lleva lo que deseas liberar. Usa las manos para escurrir el problema e imagina que se va por el desagüe.

6) Recuerda agradecer al problema las lecciones que te ha enseñado y a los Seres de Luz el haber ayudado a limpiar tu ser.

7) Disfruta del resto de la ducha, si tienes jabones, esencias, sales, consiéntete con la energía que cosas nuevas estas recibiendo. Siente amor por ti y disfruta tu compañía.

Este ejercicio se puede hacer  todas las mañanas cuando te duchas, con el fin de prepararte para la jornada. El mismo ayuda a enfrentar con armonía el nuevo día que se tiene por delante, aún si la noche anterior se estuvo de fiesta y se acostó tarde.

También puedes hacerlo antes de acostarte para limpiarte de las energías de discordia, ira, etc., recibidas durante el día.

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