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A partir de este Lunes, todas las semanas les regalare un cuento para reflexionar, pues la vida no se trata de duras pruebas y problemas por resolver. También es necesario reflexionar acerca de lo que nos hacen creer las condiciones externas. Por ejemplo, nos dicen a cada momento aunque solo con palabras mas no con hechos, que el dinero el malo y ser rico es malo.????

Aquí encontré un relato, el cual desconozco autor, muy significativo para ilustrar este punto de manera clara y sencilla. Les recomiendo que lo enseñen a su familia, a los jóvenes, a aquellos que sienten que no son merecedores de vivir bien porque no se ganaran el cielo y aquellos que confundidos en ideologías baratas entregan sus tesoros a manos sin escrúpulos que dilapidan y destruyen todo a su paso.

«Mauricio aprendió desde pequeño que el dinero llevaba al pecado. Su abuelita le enseño esto, una mujer muy pobre pero digna.
Su mamá, alguien también sin muchos recursos pero igualmente digna, enfatizó la enseñanza. Así que nunca quiso dinero, nada más que lo necesario.

Muchas décadas después de las enseñanzas recibidas, se encontró con una persona increíble y se volvieron grandes amigos. Ambos iban al mismo punto de la playa y empezaron a conversar y ambos hablaban realmente el mismo idioma. Mauricio llevó a su nuevo amigo a conocer su casa, una pequeña construcción alquilada en los suburbios de la ciudad. El amigo disfrutó la compañía de la familia, entretuvo a los niños mucho (pues sabía hacer magia) y elogió la comida.

Dos días después, el amigo invitó a Mauricio a su casa y esta vez hubo gran sorpresa: empezó al ser llevado en un moderno vehículo y la casa era un apartamento muy lindo en una zona elegante de la casa. Mauricio se sintió muy mal al ver tanto lujo, aunque reconocía que no había lujos, pero era demasiado elegante. Comió con la familia y también entretuvo los hijos del otro con cuentos, que era su especialidad.

Cuando los dos amigos estuvieron solos, el hombre le dijo que si no tenía miedo de no ir al cielo, con tanto dinero que poseía, al que el otro le contestó:

– El dinero no es pecado ni lleva uno a pecar, si uno no quiere. Mi familia siempre me educó de forma sencilla y conseguí todo lo que viste con mucho esfuerzo tanto de mi parte como de mi esposa. En realidad, si quieres, te puedo ayudar a montar tu propia empresa, pero lo primero es que entiendas que el dinero no quiere decir que alguien es bueno o es malo. Ser bueno o malo es algo mucho más profundo, viene de adentro no de afuera.

Con esta lección, Mauricio cambió.
Con su esposa y la ayuda del amigo, abrieron un supermercado en su barrio y en cinco años ya tenían casa propia. Durante el aprendizaje, muchas cosas sucedieron, incluso casi se separaron, pero por fin aprendieron que no es cuanto uno tiene que define su carácter, sino lo que lleva adentro, es esta riqueza interior que no puede ser corrupta por nada externo.»

 

 

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