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La semana pasada comenzamos este ejercicio sencillo y eficaz para atraer a nosotros el bienestar que nos corresponde y del cual somos merecedores, sin distinción alguna. Por múltiples condicionamientos externos, esta verdad transparente queda oculta bajo infinidades de etiquetas haciéndonos creer que es imposible ser feliz, abundante y espiritual. Relee la publicación de la primera semana para refrescar la manera como harás el ejercicio.

En la segunda semana, escribiremos en nuestro cuaderno, en una hoja nueva, tan nueva como nuestra nueva vida, lo siguiente:

Segunda Semana: Apertura de mi mente a la abundancia.

1) Yo (tu nombre) abro mi mente a la Abundancia y Riqueza material y espiritual. Mi bienestar depende únicamente de Dios en mí. Yo (tu nombre) no dependo de ninguna persona, ni de ningún evento fuera de mí para mi Bienestar, Abundancia y Prosperidad. Todas las personas están en mi vida para hacerme prosperar y Yo (tu nombre) las bendigo, pero yo (tu nombre) reconozco que ninguna de ellas es mi fuente de Abundancia. Mi única Fuente de Abundancia y riqueza es Dios en mí. La abundancia de Dios en mi se mueve fluye a través de mi Aquí y Ahora haciéndome prosperar interna y externamente.

2) Yo (tu nombre) soy el Hijo rico y afortunado de un Rico Universo y me permito a mi mismo prosperar entregando a Dios en mi, mi miedo a ser una persona exitosa y con mucho dinero.

Lo dos párrafos mencionados anteriormente lo escribirás siete veces. Visualizando cada palabra, sintiendo en tu ser cada frase. Si por alguna razón viene a ti pensamientos adversos, toma una respiración profunda, detén la escritura, inhala y exhala y vuelve a empezar.

Este ejercicio lo harás durante siete días continuos, luego te haré otra entrega para la siguiente semana.

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