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Hoy pensaremos en la importancia de la vida. Es la tarea más hermosa que ha sido encomendada a cada uno de nosotros al llegar a este plano.  Reflexionemos lo siguiente:

“El Universo, Dios, los Dioses, como te sientas mejor llamando a la fuerza suprema de donde tienes tu origen, es Vida. Este poder divino no está meramente viviendo ni tampoco  da  la vida, sino que  es la Vida. Doquiera que la divinidad sea, allí hay Vida.  Cuando estás enfermo, estás solo parcialmente vivo. Cuando estás cansado o deprimido o desanimado, estás sólo parcialmente vivo. Es poca la gente que expresa al origen de manera adecuada porque  le falta el sentido de la vida.  El júbilo o gozo es una de las más altas expresiones de la completitud como Vida. De hecho, es una mezcla  de Vida y Amor. Cuando realizamos  nuestra cualidad de hijos divinos, tenemos que experimentar júbilo. El gozo y la felicidad siempre tienen un efecto expansivo, así como el miedo tiene un efecto limitativo y paralizador.  Cuando  una persona dice «claro que puedo», se nota un movimiento expansivo y hacia  delante, pero cuando dice «no puedo», se da una retracción. No te puedes imaginar decir «sí,  claro que puedo» con un gesto de encogimiento, o «no, no puedo» de una manera optimista y franca. El cuerpo siempre expresa el pensamiento, y el pensamiento de Vida inspira y sana, mientras  que los pensamientos de miedo y muerte contraen y destruyen.  El realizar la Vida Divina sana a una persona enferma. Los animales por lo general responden rápidamente a este tratamiento, y las plantas aún más rápido, porque carecen de ese fuerte sentido de egotismo personal que tiene la mayoría de los humanos. Nunca resuelven que no se pueden mejorar o que «esa enfermedad les ha sido enviada para un buen propósito». Tampoco ceden ante el  desaliento por no haberse curado más rápido.”

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