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Fuente Tarotsdelmundo.com

En nuestra tradición la vara representa el elemento del aire. Su género no se expresa, aunque de tener alguno nosotros lo consideramos masculino, tanto por su forma fálica (sobre todo en ciertas varas) como porque el aire es el elemento de la facultad lineal y lógica del lado izquierdo del cerebro.

Se trata de un utensilio más ‘tranquilo’ que el cuchillo ritual y Ia espada. Como dice el Libro de las Sombras: ‘Su función es convocar y controlar ciertos ángeles y genios a los que la espada mágica no podría convocar.’ Se comunica por invitación, no por mando. Cuando la vara y el látigo se sujetan en la Posición de Osiris, el látigo representa la severidad y la vara la misericordia.

The Key of Solomon dice que la vara deberá ser ‘de madera de avellano o de nogal y en cualquier caso será virgen, es decir, con sólo un año de crecimiento’. Además, habrá de ser cortada con un solo golpe, durante el día de Mercurio (es decir, el miércoles), al amanecer’. Esta es la tradición mágica universal que también siguen los brujos. (Existe una tradición que insiste en que el ‘único golpe’ deberá hacerse con una hoz de oro, aunque nos parece algo difícil de cumplir.)

The Key of Solomon proporciona signos para la vara que parecen pertenecer a alguno de los muchos alfabetos mágicos. High Magic’s Aid no proporciona ninguno. De escoger algunos signos, será cuestión de elección personal. A Ia nuestra le otorgamos un extremo masculino/solar y otro femenino/lunar, para que pueda sostenerse por uno u otro lado según el énfasis que se la quiera dar, y marcamos el tronco con los símbolos planetarios:

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Para ciertos rituales, como la ceremonia en Imbolg de ‘Bienvenida a Brid’- Los ocho sabbats de la brujería, capítulo IV, se emplea una vara fálica. La nuestra consiste en un palo normal de nogal rematado con una piña de pino y con dos cintas, una blanca y otra negra, entrelazadas a través como las serpientes de un caduceo.

La longitud tradicional de una vara se mide desde el codo a la yema del dedo de su dueño. Para un conventículo, una media práctica alcanza las dieciocho pulgadas.

“Biblia de las brujas”.

la biblia de las brujas

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