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Los próximos días de Luna Llena será de gran beneficio realizar esta meditación.  La energía de la Luna llena no es tan poderosa como la energía del Sol, sin embargo, también es  perfectamente aprovechable para una buena meditación. De hecho, meditar bajo el influjo de la  Luna llena nos puede ayudar a adentrarnos en los misterios del universo, el misticismo, el mundo de los sueños, la feminidad.

Esta es la meditación:

1. Preparativos: busca un lugar tranquilo desde donde puedas ver el cielo y la luna llena, enciende tres velas blancas y apaga la luz. Pon música relajante que te inspire misticismo, misterio y armonía espiritual.

2. Relajación: para relajarte lo primero que vas a hacer es moverte suavemente al ritmo de la  música que hayas escogido. Muévete como si fueras un árbol tocado por la brisa del viento y  respira varias veces profundamente. Cuando te sientas preparado, es decir, cuando hayas soltado  todos tus músculos, es el momento de comenzar. Siéntate en una posición cómoda, a ser posible  que sea la típica posición de meditación. Si quieres también puedes acostarte.

3. Mirando a la Luna: lo primero que tienes que hacer es mirar intensamente a la Luna llena durante unos minutos. Y mientras la miras, debes prestar mucha atención a lo que vas sintiendo al  hacerlo, a lo que se te pasa por la cabeza.  No dejes de mirar a la Luna hasta que tu cuerpo te lo pida.

4. Cerrando los ojos: cuando sientas que ya las has mirado suficiente, cierra los ojos. Probablemente tendrás todavía en tu mente la imagen de la Luna. Permítete recordarla mentalmente. Además añádele una estela de luz plateada que se dirige desde la Luna hacia ti. Te va entrando  por la cabeza y recorre todo tu cuerpo iluminándote.

5. Viajando a la Luna: en el momento en el que te hayas visualizado totalmente plateado imagina  que desde tu corazón se abre una especie de camino hacia la Luna. Entonces imagina que te proyectas en ese camino y poco a poco vas ascendiendo hasta llegar a ella.

6. El polvo mágico: una vez en la Luna coge un puñado de su arena plateada y frótate con él las  manos. Después hazte la señal de cruz en la frente o dibújate otro símbolo que tú prefieras.

7. Meditación mística: es el momento de adentrarse en el universo, sentir a Dios y a los seres  de luz, sentir el amor verdadero, y meditar sobre cualquier cuestión elevada que tú desees. Deja viajar a tu mente por el espacio tiempo y permite que sea tu espíritu el que te dirija a  partir de ese momento.

Para regresar, lo primero que tienes que hacer es darle gracias a la Luna por sus poderes y por  la experiencia que te ha permitido vivir. Después respira profundamente tres veces y abre los  ojos despacio. Vuelve a mirar la Luna llena y vuelve a darle las gracias así como formúlale una  petición que sientas que debas hacer.

Después apaga las tres velas y ya puedes volver a tu vida normal.

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