Etiquetas

, ,

A medida que se va acercando el fin de año, se siente la premura porque los sucesos se den sean para beneficio o detrimento de la población. Hay un aire caldeado que día a día va en ebullición y quema de manera lenta, tan lenta que algunos no se dan cuenta que ya se calcinaron. Un fenómeno poco habitual y difícil de controlar aparecerá en el acontecer nacional  y será un quebradero de cabeza importante. La lógica de las situaciones cotidianas se romperá y las inversiones y los asuntos económicos estarán  en el tapete. Cosas importantes perderán de repente su valor mientras que otras normalmente insignificantes de repente se volverán más influyentes en las decisiones colectivas. Pero cuidado, ya que este período de incertidumbre y variabilidad será impredecible, tanto en el plano financiero como en su estabilización definitiva. Todos necesitaremos tener paciencia, prudencia y moderación durante algún tiempo antes de emprender cualquier acción que tuviera como objetivo corregir la situación drásticamente. De hecho, aunque todo pareciese volverse más estable y sostenible en un momento dado, podría colapsar sin previo aviso al día siguiente. La duración de este período de incertidumbre es, lamentablemente, imposible de medirse y predecirse, pero es temporal.

Las prioridades pronto van a cambiar. Será necesaria una revisión de toda índole y su realización deberá llevarse a cabo durante los próximos meses. Debido a una nueva realidad en los espacios, se deberá restablecer el equilibrio financiero. Se  ha prescrito un espacio de tiempo para actuar, y una vez que este periodo haya pasado, van a venir o a aumentar las dificultades de adaptación o de redirección si no se ha corregido la situación.

Se presenta una situación limitadora, y dicha situación será casi idéntica a otra que ya se habría experimentado en el pasado. El conglomerado debe cuidarse de no repetir el mismo error por segunda vez, puesto que tiende a seguir las mismas pautas de comportamiento. De hecho, es probable que sea manipulado de nuevo por la misma gente del pasado.

Sigue apareciendo la partida de alguien muy influyente dentro de las filas oficialistas y quienes parecen que no existen  están presentes, pues lo oculto  está enterrado mas no es la realidad.

Un conflicto de personalidades reina entre dos personas de bandos opuestos pero con la misma finalidad. Son muy conocidas aunque quienes tienen los verdaderos manejos detrás de estas personas no lo son. No existe por el momento relación de causa y efecto entre su comportamiento y la situación actual. La primera persona es oportunista y se sirve de su encanto para aumentar su influencia con los demás. Es del tipo manipulador y consigue bastante fácilmente imponer sus ideas, aunque no sean necesariamente las mejores o las más juiciosas. La otra persona es terca e intuitiva, y posee un gran sentido del juicio y de la objetividad. Las dos buscan cultivar una imagen ante los demás, pero esto siempre se hace a costa del uno o del otro. Este conflicto es cada vez más malsano, ya que las acciones constructivas no se proponen por causa de sus incesantes disputas. La envidia es la causa por ambas partes y este conflicto no lleva a ninguna parte. Como sus desacuerdos se vuelven más frecuentes y cada vez más avasalladores, está claro que pronto el colectivo no tendrá otra elección que elaborar una estrategia para no dejarlos que lo involucren en sus incesantes peleas. Sobre todo, tratar de mantener los pies en la tierra, ya que es evidente que esas dos personas hace mucho tiempo que ya no los tienen.

Fuego y agua en una misma dirección causando estragos por la permanencia de energías de baja vibración. Esta el pueblo en el deber de cuidar lo que por ley le pertenece, oración y acción unidas permiten avanzar solo si es el deseo más profundo de quienes hasta ahora creen que no han sido afectados por las decisiones de la plana mayor. Corren las estrellas y las espadas por el suelo y se creen en el cielo cuando la realidad es que están enterradas desde hace cierto tiempo.

Continuara…

Anuncios