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Es evidente que los wiccanos mantienen un vínculo muy especial con la naturaleza y el medio ambiente. Esta relación se caracteriza por la veneración y la responsabilidad. No podemos venerar al espíritu de la naturaleza si hacemos caso omiso del impacto muchas veces negativo que la humanidad ejerce sobre la Tierra. Muchos de nosotros consideramos la gran red terrestre, las hebras que conectan entre sí todos los seres y elementos del planeta, como un ser íntegro. En ocasiones le damos a este biosistema interconectado el nombre de «Gaia», la Madre Tierra primordial que parió sin inseminación de las aguas, el cielo y las montañas. Tanto si creemos en Gaia como entidad unitaria, como si la consideramos un símbolo de la interdependencia de los seres del planeta, nos sentimos responsables del bienestar de la Tierra.

Como sistema, Gaia tiene problemas y, por consiguiente, nosotros también los tenemos. El agujero creciente de la capa de ozono, los cambios rápidos en el sistema metereológico y el calentamiento del planeta son claras señales de peligro. Sabemos lo que debemos hacer: promover la biodegradabilidad, abandonar los combustibles fósiles, conservar las selvas tropicales, reducir la contaminación del aire, tierra y agua, y buscar formas de energía seguras y sostenibles. Dependemos de la supervivencia de la Tierra, y la salud de nuestro planeta influye en todos los habitantes. Como brujas y brujos, nuestros poderes y nuestro espíritu se alimentan del contacto con el mundo natural. Observar cómo nuestro planeta está cada vez más contaminado nos angustia mucho. Ver cómo nuestros compañeros, los árboles, campos, ríos y animales se enfrentan a la destrucción nos entristece. Todos esos seres son nuestros familiares: para los wiccanos, son nuestros vecinos y amigos, con los que intentamos convivir.

Los Cinco Elementos

Aparte de considerar al Dios y la Diosa, y nosotros mismos, com parte de la naturaleza, la Wicca utiliza un sistema de cinco elementos, que son el origen de todo lo que existe: aire, fuego, agua, tierra y espíritu. La manifestación física del aire en la naturaleza es la atmósfera del planeta, el aire que respiramos y la capa de ozono que filtra los rayos potencialmente nocivos del Sol. El fuego está en el calor del Sol y la temperatura necesaria para mantener el equilibrio de las cosas. El agua es la lluvia que alimenta las cosechas y la vegetación, y está en los ríos, lagos y océanos. La tierra se encuentra en los valles, rocas, montañas y cuevas subterráneas. Y el quinto elemento, el espíritu, es el que conecta los cuatro anteriores para convertirlos en el sistema equilibrado que es Gaia. No obstante, si el equilibrio de los elementos se estropea, la delicada red de la vida se pone en peligro, y estamos obligados a actuar para salvar nuestro hogar físico y espiritual.

Acción Práctica

Dado que somos gente práctica, acción quiere decir que debemos hacer algo más que reunirnos en círculos lanzando hechizos de curación hacia el planeta. Por este motivo, la mayoría de los wiccanos hemos desarrollado un enfoque muy comprometido hacia la salvación de la Tierra. Puede expresarse en actividades prácticas colectivas, como la recogida de basura en el barrio o en la playa, o la recuperación y replantación de solares abandonados, o también en actividades más amplias de un claro carácter político, como manifestaciones, peticiones u otras contribuciones a campañas medioambientales. Todo eso sin mencionar la organización de la propia casa: ahorro de agua, separación de basura y compra responsable de productos ecológicos.

Una actividad muy positiva, en la que participan muchos brujos y brujas, es la plantación de árboles. No sólo supone un buen ejercicio al aire libre, sino que además puede resultar muy instructivo, sobre todo si se conoce a gente con muchos conocimientos y experiencia con el medio ambiente. No pocas veces, esta actividad se combina con un ritual o una bendición de los árboles que se están plantando. De este modo, nos acordamos mejor del vínculo que nos une a todos los demás seres, y nos acercamos más a la tierra y sus cielos de crecimiento.

Los wiccanos vemos el mundo natural como un lugar mágico. Cuando tocamos los tambores en la playa, cantamos en el bosque o bailamos alrededor del crómlech que nuestros antepasados construyeron para marcar el paso de los planetas y estrellas, encontramos formas de armonizar con los espíritus de la naturaleza. Sin embargo, somos profundamente conscientes de que no basta con tambores, canciones y bailes, y que debemos hacernos responsables y actuar en consecuencia, para salvar el medio ambiente.

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