amor energía

De la Tribu de la que vengo el hombre se acerca a la mujer, ellos se reconocen, se toman de la mano y empiezan a recorrer camino…el la toma y la cuida, pero no a la fuerza sino mirándose, oliéndose, reconociendo el deseo; y si la mujer se da pues ese hombre se sabe acogido. No desconfía de la mujer ni le exige; igual que la mujer sabe que una vez que ese hombre se ha hecho «Uno» con ella la respeta y reconoce como su propia energía, de su propia carne…

Y la alimenta con el mismo placer con el que él se nutre; porque conoce bien las leyes del deseo y del amor. No duda tanto ni teme a la mujer y menos le agrede porque entiende que esa mujer que le entrega su intimidad hace un pacto con él desde el momento en que «entra» en ella, en el corazón de ella.

Y se reconocen valientes cuando se honran, cuando se respetan.

De la Tribu de la que vengo, el hombre y la mujer se aman sin vergüenzas, sin prejuicios. Si vas por allí no te extrañe que desconozcan la palabra «decente» o «pecado» porque allí no hay nada que esconder…

Cada uno de estos hermanos y hermanas sienten en su pecho cuando se abre y se cierra un ciclo, y no participan de chismes ni de cuentos, porque no se los creen.

Y así de sencilla es la vida cuando el sentimiento y el deseo provienen del alma y de las entrañas…

Anuncios