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Moon Goddess of Mystery Psychedelic Tarot Art 11x14 Print

A propósito de la luna llena que entra esta tarde a las 17:22 horas, quiero hacer referencia a las mujeres sabias, las curanderas y las hechiceras que conocían el ritmo de la luna, la regente de la noche.

Siempre celebraban sus rituales en luna llena, porque es el momento en que la energía de la Luna es más fuerte y se transmite de modo más efectivo. En esas noches, la diosa lunar era invocada por una “sacerdotisa” elegida, como se dice, por ejemplo, en la biblia de las hechiceras The Gospel of the Witchness:

“Escuchad las palabras de la Gran Madre que es conocida de los hombres desde los tiempos antiguos como: Artemisa, Astarté, Dione, Melusina, Afrodita, Cerridwen, Diana y Braut, así como con muchos otros nombres:

Cuando yo me haya ido de este mundo,
siempre que necesitéis algo,
una vez al mes y cuando la Luna esté llena,
habéis de reuniros en un lugar solitario
o permanecer todas reunidas en un bosque
para rezar al espíritu poderoso de vuestra reina,
mi madre, la Gran Diana.
A todas vosotras que queréis aprender magia y que aún no habéis penetrado en sus más profundos secretos, os enseñará mi madre,
en verdad, todas las cosas que aún son desconocidas.
Y os veréis libres de la esclavitud,
y como señal de vuestra libertad habréis de estar desnudas.
Habréis de bailar, cantar, celebrar y amaros
todo ello en mi honor.
Pues mío es el éxtasis del espíritu,
y mía es la alegría sobre la Tierra.
Pues mi Ley es el amor a todos los seres.

La invocación y la revelación pronunciadas solemnemente por la sacerdotisa continúan, pero citaremos una frase más ya que resume toda la mitología de la diosa de la Luna:

“Yo que soy la belleza de la Tierra verde y la Luna blanca bajo las estrellas, el misterio de las aguas y el deseo en el corazón de los humanos…el alma de la naturaleza que dará la vida al Universo”.

La Diosa de la Luna invocada en los rituales por las hechiceras y las mujeres sabias, se concebía como una trinidad materna, cuyos diferentes aspectos están unidos en una sola figura. Por un lado, es la madre virginal, la luna creciente, la creadora de la Tierra, la otorgadora de inspiración; ella es el nacimiento y la muerte, el principio y el fin. Es virgen, no por abstinencia, sino porque en su calidad de creadora, no necesita a nadie.

En una de las fiestas de hechicería más importante, el equinoccio de primavera (del 20 al 23 de marzo) se invocaba y se sigue invocando el ritual Ostara este aspecto de la diosa de la Luna: el de la creadora que da inspiración y vida.

El segundo aspecto de la diosa de la Luna que se considerada era el de madre-amante. Ella es la Madre Tierra, la Luna llena, la tierra labrada, la fuerza vital, la mujer llena de deseo sexual. Su energía se invocaba y se invoca en otra importante fiesta, quizá la más importante, de las hechiceras: el Beltane, la noche de Walpurgis el 30 de abril. Esa noche, las hechiceras se abrían a la potente energía sexual de la luna bailando, la mayoría de las veces desnudas, en sentido opuesto a las agujas del reloj, es decir, siguiendo el curso de la Luna. Se ponían máscaras, saltaban sobre las llamas, celebraban banquetes de sacrificio y rezaban a los árboles, fuentes y rocas sagradas para conseguir nuevas fuerzas.

La diosa del otoño es el tercer aspecto de la Luna. Es la luna menguante, la anciana sabia, la hechicera, la sacerdotisa. Ya no crea nada, como hacía cuando era una virgen, y tampoco perfecciona nada, como cuando era una mujer madura. Sabe que camina hacia su fin para después volver a empezar de nuevo de acuerdo con el ciclo eterno. Las hechiceras celebraban y celebran esta liberación de la muerte y la energía de la sabiduría en el Samhain, la noche del 31 de octubre, conocido como Halloween en la cultura anglosajona.

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