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-Me gustaría ser mujer para poder ser besada por unos labios tan bellos como los míos.
Un narcisista a su novia

1. ¿Qué harías sin mí?

“Espejito, espejito ¿hay alguien más lindo que yo?” Soberbio, vanidoso, arrogante, fatuo, endiosado, inmodesto, pedante, petulante, narcisista, autosuficiente, satisfecho, engreído, presumido son todos sinónimos de una misma palabra: orgulloso. Son muchas, ¿verdad?

De sólo pensar que una persona reúne todos estos calificativos, esa persona ya tiene “mala prensa”. El orgulloso es aquel que tiene un exceso de confianza en sí mismo, en lo que dice, en lo que hace, en las decisiones que toma; para él todo lo que hace es perfecto, él es perfecto, él es Dios y él hace todo bien, y nada ni nadie pueden contradecirlo.

Todos alguna vez nos sentimos orgullosos por algo excelente o extraordinario que hicimos, nos sentimos satisfechos con nosotros mismos y eso no está mal; estar seguros de nosotros mismos es sano y beneficioso para nuestra estima. El problema surge cuando creemos que ese logro que obtuvimos nos habilita a pisotear, insultar o descalificar al resto de las personas que están cerca nuestro.

Sin más, ¿quién no se peleó alguna vez con un amigo, con su pareja, con su jefe y dejó de hablarle por un tiempo?, pensando: “¡que me llame él! yo no lo voy a llamar, ¿por qué lo voy a llamar yo?”. Tener confianza es bueno, pero un exceso de fe en una idea o en una determinada situación paraliza todo lo positivo que puede sucedemos. El exceso de confianza no da margen para mejorar. Quien dice: “Lo que hice está perfecto” no analiza: “¿Cómo podría hacer para mejorarlo?”.

No hablo de la autoexigencia del perfeccionismo, sino del hecho de que una persona sana siempre debe dejar un margen de duda para analizar lo que ha hecho. Si en cambio tiene un exceso de confianza, esa persona  ratará de explicar todo, de justificar todo, sin permitirse un margen para analizar: “¿Podría pensar de una manera mejor?” Muchos piensan que podrían cambiar el mundo, terminar con el problema de desnutrición mundial, pero lamentablemente creen que sólo ellos serán capaces de establecer el cambio. Son personas que en cuyas mentes repica: “Yo soy el más inteligente, el más lindo, el más sagaz, el más todo”. Ellos son todo. El orgullo no es malo hasta un cierto punto. El problema radica en la medida exacerbada del mismo. Ese es el verdadero conflicto.

2. Primero yo, segundo yo y tercero yo

Una persona con exceso de confianza no puede mejorar yentonces, sin darse cuenta, se estanca.

“El orgullo es el complemento de la ignorancia.” Bernard de Fontenelle

“Si el hombre orgulloso supiese lo ridículo que aparece ante quien le conoce, por orgullo sería humilde.” Mariano Aguiló

Hay tres tipos de excesos de confianza:
Exceso de amor propio: “Si yo no estoy, esto no va a funcionar”, “si yo me voy, mi familia se hunde”, “si yo no estoy, este proyecto se cae.” Las personas que hablan así son aquellas que se creen seres únicos dada la excesiva confianza que tienen depositada en sí mismas. La gente que es así no tiene tiempo para detenerse a pensar “¿en qué puedo seguir mejorando?”, con lo cual pierde de vista todo lo mejor que está por venir. En cambio, las “personas abiertas a la mejora continua” son las que se llevan el
premio. El orgulloso termina, en muchas ocasiones, humillado. Cuando nos sentimos imprescindibles en determinadas áreas, seguramente aparecerá alguien que hará mejor que nosotros las cosas y se llevará el premio.

Exceso de confianza en su capacidad: hay personas que no aceptan sugerencias ni ideas nuevas, personas que si una vez obtuvieron un resultado brillante se estancan y no aceptan aportes novedosos. Son aquéllas que, si les das alguna sugerencia del tipo: “Mira, esto lo podrías haber hecho de otra manera” te responden: “No, no, porque así estuvo bien.” Todo lo que ellas producen siempre tiene una explicación. Ellas siempre dicen: “Yo soy así y así como digo estará bien.”La persona que no es capaz de hacer un análisis y un balance para mejorar, siempre será “mediocre”, y sin darse cuenta quedará estancada en su posición. Creerá que es la mejor hasta el momento en que surja alguien que obtenga mejor resultado y más rédito y entonces, pero sólo entonces, quizás tenga la humildad de preguntarse: “¿Qué es lo que está pasando?”.

“El orgullo de los pequeños consiste en hablar siempre de sí; el de los grandes en no hablar de sí nunca.” Francois Marie Arouet, Voltaire

“La ciencia es orgullosa por lo mucho que ha aprendido; la sabiduría es humilde por lo que sabe.” William Cowper

Exceso de confianza en la manera de pensar:
Observa este diálogo, tal vez te resulte conocido:
—Yo pienso así, yo lo veo así
—Sí, pero tu matrimonio se está desgastando
—No importa, para mí es así y punto
Puro orgullo mental. Quienes se identifican con estas palabras son personas que tristemente piensan y se sienten como la única “Coca Cola del desierto”, seres que no pueden, ni aún ante el dolor, detenerse a reevaluar sus propias vidas. Los que siempre están de vuelta de todo son los que nunca fueron a ninguna parte. El orgullo es como el mal aliento, todos lo perciben, excepto el que lo padece.

Tener confianza en nosotros mismos y en los demás es muy bueno y productivo, sin embargo necesitamos dejar un margen necesario para mejorar, cuestionar, reconocer los errores, superarnos, darle un lugar a la equivocación y romper con el perfeccionismo que nos encierra en latas herméticas que no permiten que nada de lo nuevo y de lo mejor penetre en ellas. Seamos excelentes en todo lo que hacemos, la perfección sólo nos detendrá a mirar los detalles.

Sólo las mentes abiertas son capaces de comprender que todo puede ser mejorado, y que siempre podemos ir por más. El problema más grande que padecen los sereshumanos es la parálisis mental, parálisis que les impide seguir soñando. Si por momentos en tu vida la mente rígida y los pensamientos cerrados ocuparon gran parte de tu tiempo y de pronto decides ser libre de estas emociones tóxicas que sólo te detienen, el estanque se convertirá en un mero recuerdo.

“El conocimiento acrecienta nuestro poder en la misma proporción en que
disminuye nuestro orgullo.” Paul Bernard, Tristan

“Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansia morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir
humildemente por ella.” J. D. Salinger.

Desde el momento en que seamos capaces de romper con el exceso de confianza en nosotros mismos, estaremos listos para salir del estancamiento, tendremos claridad para enfocarnos en los nuevos objetivos y conquistar cada uno de los sueños que hay en nuestra mente y en nuestra alma. Cuando seas libre de la parálisis mental, no habrá muro ni cima que se haga grande delante tuyo! ¡Serás un escalador de alto rendimiento!
Cuando rompas con tu excesiva confianza, podrás cambiar el recorrido y hacer lo que nunca hiciste antes.

Gente Tóxica. Bernardo Stamateas

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