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@solitalo

-Esto es así o así, y si no te gusta, ahí está la puerta
Un supervisor a un jefe de piso.

1. Los unos y los otros

Es muy común, en épocas como las que corren, que las relaciones de poder jefe-empleado no sean del todo agradables, y que la mayoría de las veces los objetivos propuestos no puedan llevarse a cabo dadas las constantes disputas que se establecen entre ambos. Unos, “los jefes”, se sienten con pleno derecho de usar el poder con autoritarismo, mientras que los otros, “los empleados”, obedecen por temor. Los que están en posición de poder suelen confundir servilismo”, con “servicio o trabajo o acuerdo entre dos partes.”

Basados en el temor del empleado a perder el trabajo o en su necesidad de tener un salario “sí o sí”, este estilo de jefes acrecientan su figura con autoritarismo con el fin de sacar ventaja de su posición y de que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada ni objetada.

Este estilo de líderes busca el logro permanente de sus objetivos más allá del pensamiento en equipo, de la búsqueda de superación y el beneficio para todos, para poder alcanzar las metas propuestas.

En este capítulo veremos las diferencias que existen entre:
• Autoridad y autoritarismo
• Ser un jefe con excelencia y un jefe del montón

2. Autoridad o Autoritarismo

En este punto estableceremos claramente la diferencia entre autoridad y autoritarismo sólo en el área laboral para poder entender de una manera mejor cuáles son los deberes y derechos de jefes y subordinados.

El lugar del jefe es un lugar anhelado, deseado, pero también cuestionado y observado permanentemente. Al jefe se le cuestiona la cantidad de horas que trabaja, si toma café o no, el modo en que solicita el trabajo, los límites que establece, etc. Sea buen o mal jefe, la mayoría de las veces, será criticado.

Al que desempeña el rol de empleado también se lo observa: se evalúa su puntualidad, higiene, orden, eficacia, rapidez, desenvolvimiento/interés, respeto y otros items de acuerdo a la empresa en la que se encuentre. Es cierto también que la mayoría de las veces nos enojamos cuando recibimos una observación y no podemos tomarla como tal sino como un reto o un enojo.

Lo cierto es que en una relación laboral, el que ocupa una posición de liderazgo tiene la autoridad para hacerte saber en una forma correcta y adecuada lo que espera de ti en tu tarea. Éste es, justamente, su derecho,
su autoridad: el poder o la facultad de pedir, reclamar, solicitar, felicitar, premiar al otro de quien se está esperando resuelva un trabajo.

Esta autoridad es ejercida en pleno derecho, siempre y cuando no derive en autoritarismo, malos tratos o manipulación por parte del jefe.

“Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión.”
Albert Einstein

Justamente el autoritarismo consiste en el abuso de esa autoridad; es el poder que traspasa los límites naturales que debieran existir en toda relación laboral. Por lo tanto, y en este orden de ideas, un jefe autoritario no
guía, sino que hostiga, no logra que su equipo obedezca voluntariamente, sino que obtiene el control imponiendo su autoridad, inspirando temor en lugar de confianza, transformando al trabajo en una carga pesada en lugar de presentarlo como un proyecto interesante, motivador y beneficioso para todos.

Ahora bien, la posición de liderazgo, ¿es permanente e irrevocable? La respuesta es no. El liderazgo, si no es ejercido en continuo aprendizaje, puede convertirse en un liderazgo ineficaz, lo que termina generando un conjunto de personas acéfalas de dirección y de guía.

Veamos algunas razones que explican porqué algunos líderes “caen” o cesan en sus funciones abruptamente:

• Por ser personas descalificadoras: creen que llegar a su puesto las habilita para mandar y, en la primera oportunidad que tienen, lastiman, descalifican y maltratan a sus empleados.
• Por ser soberbios: ellos son los únicos que siempre saben todo y tienen la última palabra. Son jefes que esperan respuestas sin antes haber solicitado el trabajo. Piensan: “El otro ya tiene que saber cuál es su función”. ¡Falso! Todo lo que se necesita deber ser pedido en tiempo y forma.
• Porque tienen miedo: creen que todo el mundo les quiere quitar el puesto, entonces guardan información y, en vez de vaciarse y dar a conocer el conocimiento y la experiencia que lograron, guardan con llave lo adquirido sin saber que en algún momento, lo que se guarda y no se utiliza se llena de moho y termina perdiéndose Todas estas características se pueden modificar si tu aspiración es ser jefe de un equipo que alcance metas y resultados extraordinarios.

“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo
que un prejuicio.” Albert Einstein

Sea cual fuere la situación, en buen tono y con una actitud positiva de ambas partes, todo puede ser solucionado, sólo hay que otorgarle al otro la oportunidad. Muchos añoran por años ser jefes, gerentes, supervisores, etc., pero una vez que llegan, fallan porque no saben qué hacer. Es que el
sueño fue más grande que su capacidad. Si tu anhelo es ser promovido de cargo o de posición, prepárate para que cuando llegue la oportunidad te sientas apto en la función que te corresponda ejecutar.

Perfecciónate, mejórate, supérate día a día. Dentro tuyo está la capacidad de liderazgo que necesita el mundo. Hoy tienes que diagramar y saber para qué quieres llegar a ese puesto y qué es lo que vas a hacer una vez que lo alcances. Para que el sueño no sea más grande que tu capacidad y te aplaste, prepárate y fórmate antes. La pregunta que debes hacerte es: “¿Por qué anhelo ese cargo?”

• ¿Para sumar un nombramiento más?
• ¿Porque me seduce el lugar de poder?
• ¿Por crecimiento profesional dentro de la grilla o el aumento de sueldo?
• ¿Para descargar toda mi frustración y mi ira en los otros?
• ¿Para que otros padezcan en carne propia lo que yo pasé?
O…
• Para explotar aún más todo ese potencial ilimitado que tengo y ayudar a otros a correr la carrera, para que todos en algún momento puedan decir: “Luché, me equivoqué, me levanté y hoy estoy parado en la línea de llegada.” ¿Cuál es tu motivación? Si tu anhelo es ser este último tipo de jefe, necesitarás implementar algunos cambios en tu mente y en tu accionar:
• Ten mentalidad de dueño. ¿Sabes cuál es la mentalidad de dueño? La que te lleva a cuidar las cosas como si fuesen tuyas: cada aspecto, cada centavo
será fundamental también para ti.

Dueño es aquel que se ocupa de que los que están a su alrededor den lo mejor de ellos para ellos mismos y para el equipo. Trabajando para la mejora continua de todos, estarás creando valor no sólo para tu empresa sino para ti mismo. Al tomar una decisión piensa: “¿Estoy creando valor para mi empresa o trabajo? Esta manera de actuar te hará una persona digna de confianza, responsable, trabajadora, y con un liderazgo suficiente para ser jefe. Siente que tu trabajo te pertenece y cuídalo. Tu jefe natural se sentirá impactado por tu manera de actuar y verá que aunque hoy aún no eres jefe, ya tienes la mentalidad formada para serlo. Mentalidad de dueño es sentir que todo es tuyo o que lo cuidas como si lo fuera”. Tal vez hoy, pienses: ¿valdrá la pena? ¡Claro que vale la pena!

Estás sembrando para tu futuro. Quizás estés pensando que nadie ve ni valora todo lo que hoy estás haciendo, pero sólo es una mera apreciación personal. Tú crees que nadie te ve, pero ellos, los que tienen que aprobarte, te están observando, aunque no te des cuenta. Trabaja como si ya fueses el jefe; de esta manera, los que estén en posición de decisión serán impactados y tu accionar te habrá servido de trampolín para promocionarte a una nueva posición. Planifica con tiempo tu perfeccionamiento, diseña las estrategias a seguir para alcanzar tu propósito.

Cambia tu manera de pensar, pasa del “no puedo tener mi empresa”, del “no puedo capacitarme” al “todo es posible, sólo tengo que decidirme a hacerlo”. Un líder es una persona que tiene visión y sueños, y su misma visión genera el engranaje que se necesita para estar siempre motivado. Un líder sabe adonde quiere llegar, no depende de sus sentimientos ni de sus estados de ánimo, sino que se apoya en su determinación, su objetivo y su eficacia. La autoestima te dice: “Me gusta”, la eficacia dice: “Yo sé que puedo”. Un líder no trabaja ni se esfuerza en vano: sabe que su trabajo y su dedicación sí o sí tendrán una recompensa.

Guía de acciones para futuros líderes:

• Mira y copia. Busca un referente, alguien que hace lo mismo que tú, pero mejor. Imita lo bueno, no copies a los que te han enseñado mal, no cometas los mismos errores.
Hay determinadas personas que están en tu entorno y te darán la clave para escalar un nivel más. Practica la fe. La práctica de la fe en lo que eres capaz de hacer te permite acumular experiencia. Muchas veces nos va mal y, no es porque no somos capaces, sino porque nos falta experiencia. ¡Está atento! Habrá personas que aparecerán en tu vida y te darán la clave para ir al próximo nivel. ¡Déjate enseñar!

• Aspira a ser un experto. Los que investigan las capacidades humanas dicen que para triunfar necesitamos abarcar sólo tres áreas y ser expertos en ellas. Lo que haces bien puede ser el trampolín que te lleve a hacer lo que te gusta y a convertirte en un experto. Desarrolla las áreas en las que elegiste ser el mejor y, sin competir, supera tu propio récord. Para ello, deberás ampliar tu horizonte, arriesgarte, ensancharte. Poseer las cosas siempre tiene un costo, pero estás llamado a ser el mejor profesional en lo que hagas. Amplía tu horizonte, arriésgate. Expande el sitio de tu tienda. Enójate con todo lo que te achica y te limita y extiéndete a lo grande. Busca referentes y aprende, acumula experiencias y conéctate con gente que te lleve un poco más allá. Ensancha tu visión. Quien lo consigue es la gente que llegará a la cima de la montaña, ¡Tú puedes!

• Ten visión de grandeza. Si en tu lugar de trabajo, aunquetodavía no seas jefe, tienes visión de jefe, podrás ver lo que otros no ven. Embarázate de tu visión: las mujeres, cuando se embarazan, no ven al bebé hasta que nace, pero lo esperan, lo sueñan, lo anhelan, aguardan el día del nacimiento para abrazarlo. Así debe ser tu visión, como un embarazo, para que cuando “nazca” puedas abrazar fuerte ese sueño que anhelabas en tu corazón. La visión llegará a tu vida y tu fe se encargará de cumplirla. Visión es ver adentro lo que luego se verá afuera; es visualizar lo que otros no ven y oírlo antes de que suene. Tener visión es embarazarse del sueño, tal como la mujer embarazada que no ve al bebé pero sabe que está porque patea, se alimenta y crece. Si mantengo la visión, mi fe la hará realidad; porque fe es la convicción de lo que se espera. Si no espero, ¿para qué quiero fe? Esperar, esperanza y visión son lo mismo.

• Gánate la autoridad. Las cosas llegan a tu vida cuando las reclamas con autoridad, no con autoritarismo. Autoridad es poseer las cosas sin tenerlas. Todo lo creado en el mundo fue hecho para y por nosotros y pasará a nuestro poder cuando se lo ordenemos y accionemos para que esto se cumpla. Ejerce autoridad sobre el sueño que tienes, trabaja y proyéctate en él. Arranca de tu vida la timidez, la inseguridad, los aplausos mediocres, el conformismo; todo esto tiene que morir. Ejerce la autoridad con seguridad y convicción y todo lo que hayas soñado lo verás hecho realidad. El mundo dice que para ser hay que tener, pero tú ya eres un campeón. “El que es, ya puede ser; pero no tener, no habilita el no ser.” Cuando sabes quién eres, las cosas vienen solas. Todo lo que pidas debe tener un propósito. De repente, verás el comienzo de la nube como respuesta a lo que pediste durante años, ¡y la lluvia te va a empapar!

3. ¿Y yo por qué no?

Hay muchas personas que no llegan a jefes por varios motivos:
• Creen que ser jefes es mandar: en la primera oportunidad en la que alguien los nombra jefes, utilizan su puesto para lastimar, descalificar y maltratar.
• Se “la creen”: la soberbia los inunda. Un hombre llamado Pablo decía: “No pongan en el liderazgo gente neófita porque se evanecerán”. La palabra neófita quiere decir “gente con la cabeza vacía que puede inflarse”. Muchos son maravillosos hasta que se hacen de un liderazgo o un aumento de sueldo; pero en el momento en que comienzan a tener personas a cargo, nadie más les puede decir nada, ni están dispuestos a seguir aprendiendo. Tranquilo, esa gente tarde o temprano se cae.
• Tienen ataques de pánico: piensan que todo el mundo les quiere quitar o “serruchar” el lugar, entonces se enquistan en el liderazgo o en el cargo que recibieron y dicen: “Bueno, ya está, lo logré, me costó años.” Son personas que tienen miedo de que otros puedan venir a arrebatarles lo que poseen, sin darse cuenta de que si no son capaces de relacionarse con los demás, de enseñar, crear y diseñar nuevos objetivos, el lugar lo perderán de todas maneras.

Muchos han aceptado por años la frase: “Unos nacieron para mandar y otros para obedecer”. ¡Falso! Todos tenemos la habilidad que necesitamos para obtener lo que soñamos.
El tema es que nos mentimos a nosotros mismos diciéndonos:
• No puedo bajar de peso
• No puedo formar una familia
• No puedo tener mi empresa
• No puedo estudiar
• Nadie en mi familia lo logró

No dejes que tu mente te controle, ensíllala. Tú puedes lograr todo lo que te propongas. “Pon asiento al caballo”, ordena tu cabeza, porque sino serás como una caballo salvaje. Es cierto: el caballo corre, pero el hombre inventó el tren y le ganó la carrera. Naciste para ser jefe, para gobernar, para liderar, para formar tu propia empresa, para dirigir naciones, todo está dentro tuyo. Libéralo. Tienes habilidad para ser jefe, gerente, profesional y todo lo que te propongas.

“El hombre absurdo es aquel que no cambia jamás.”
Anónimo

4. Ten trabajo, no empleo
Un empleo te da dinero, un trabajo te desarrolla; muchas personas, en un empleo, hacen lo que no les gusta, pero esto debe ser momentáneo. El ideal es que trabajes porque te place, y que ese trabajo tenga que ver con tu vocación y con lo que amas.

Cuando haces lo que te gusta, no tiene horario de entrada ni de salida. Conserva el empleo que te dará el dinero para abrir las puertas y llegar así al trabajo que es el ideal. ¡Pero cuidado! Antes de llegar tienes que tener planes. Cuando un barco viaja sabe desde dónde va a zarpar, por qué ruta va a ir y adonde llegará, antes de salir. Cuando un avión despega, sabe por qué ruta volará; cuando un arquitecto planifica un edificio tiene un anteproyecto y sabe cómo serán el pozo, las vigas y todo lo demás.

Debemos hacer planes para nuestro próximo gran momento: tener plan A, plan B, plan C, plan D. Si te regalaran un millón de dólares o recibieras un aumento tienes que saber de antemano qué harías y que no con el dinero extra. Haz planes antes del ascenso, antes de tener ese cargo que tanto anhelas.

El problema es que no nos prepararnos para el futuro. “Si vas a la guerra, siéntate y planifica, no sea que tu enemigo esté mejor equipado y te destruya” dijo Jesús. Prepárate anticipadamente. Estamos acostumbrados a la ley del mínimo esfuerzo, queremos el toque mágico, que Dios nos guíe, y esto no funciona: debemos anticiparnos, planificar. Planifica, pero nunca te enamores de los planes; sé flexible y, si necesitas cambiarlos, hazlo. Documéntate, investiga y elige la mejor estrategia para alcanzar tus metas.

“La diplomacia es el arte de conseguir que los demás hagan
con gusto lo que uno desea que hagan. ” Andrew Carnegie

“Hay gente tan sumamente pobre que solamente tiene
dinero.” Anónimo

Si quieres ser jefe, ten el protocolo listo. Si eres jefe y quieres ser dueño, tienes que tener “patente” de dueño antes.

Virtudes de un buen jefe:
• Puntualidad: para jugar en las ligas mayores debes practicar la puntualidad desde ahora para que, cuando llegues a la gente que tiene el tiempo contado, puedas funcionar con su mismo protocolo. Puntualidad, psicológicamente hablando, significa interés, demostrarle a la persona que estás interesado en estar con ella. Por el contrario, al llegar tarde se trasmite el mensaje “no puedo ni administrar mi tiempo, por favor no me des nada porque lo voy a echar a perder.”
• Saber decir las cosas: muchas de las bendiciones que perdimos se extinguieron por no saber cómo decir las cosas. La gente no escucha sólo lo que decimos sino cómo lo decimos y para eso necesitas apelar al protocolo. La gente evalúa cómo se sintió cuando oyó lo que dijimos. La sonrisa es un buen comienzo. Sonríe un poco más.
• Tener una estima profética: “Siete vacas gordas, siete flacas”. Necesitas ser esa persona de confianza capaz de llevar una palabra de aliento y de sabiduría en tiempos difíciles Salomón dijo: “Hay gente que tiene de todo y no lo puede disfrutar.” Para capturar tu gran momento necesitas estar sano.

Lee esta historia:
Había un hombre que tenía una bolsa delante y otra atrás. Cuando le preguntaron: “¿Qué tienes ahí adelante?”, él respondió: “Aquí, en esta bolsa, tengo las cosas malas que me pasaron, para recordarlas y analizarlas, y en esta otra bolsa, la bolsa de atrás, las cosas buenas que me pasaron y
que, cada tanto, miro”. Otro hombre que también pasó con dos bolsas, dijo, ante la misma pregunta, que en la bolsa de adelante tenía las cosas buenas que le habían pasado para recordarlas y darle gracias a Dios y en la bolsa de atrás, las cosas malas que cargaba con él. Finalmente, un tercer hombre, al ser consultado, respondió que en la bolsa de adelante tenía todas las cosas buenas y en la de atrás las cosas malas, pero el observador vio que la bolsa de atrás estaba vacía y entonces preguntó por qué, y el hombre de las bolsas respondió: “Es que rompí la bolsa de atrás y cuando tiro algo malo se cae.”

Tú eres lo suficientemente bueno para lograrlo. No mires para atrás, no vivas en el pasado; si nadie en tu familia pudo lograrlo antes, tú sí puedes. Llénate de creencias positivas, de estima, de valor y de dominio propio. Tú eres mucho más grande que el cargo que puedes llegar a ocupar. Siempre habrá dentro tuyo potencial y potencia para mucho más.

Norman Vicent Peale, el padre del “Pensamiento Positivo”, fue un pastor que llegó a China y se detuvo ante un negocio de tatuajes para ver uno que decía: “Nacido para perder”. Entonces preguntó si se tatuaban esa leyenda, le respondieron que sí, y entonces consultó: “¿Cómo puede ser que se lo hagan?” Y el vendedor le respondió: “Antes de tatuar el cuerpo, la mente está tatuada.” ¡Llena tu mente de valor y de estima y todo lo que hagas te
saldrá bien!

“La audacia se adquiere conociendo el mundo, y la discreción conociendo al hombre.” Ángel Ganivet

Gente Tóxica: Bernardo Stamateas

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