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En la población árabe, tanto cristiana como musulmana, es muy fuerte la creencia y el temor al mal de ojo. Eso tendría su origen en personas que tienen una “mirada fuerte” y que, voluntaria o involuntariamente, pueden afectar o fatalizar a través de ella a sus semejantes.

Según Audaz Majeed, joven iraquí residente en Chile, cerca de un noventa por ciento de la población iraquí cree en el mal de ojo, que también es temido en Siria, El Líbano y Palestina.

En la tradición islámica hay narraciones que aseguran que personas han muerto por la acción del mal de ojo, una de cuyas causas puede ser la envidia. Sin embargo, existen muchas formas de protección contra este padecimiento. Entre ellos está el uso de piedras adheridas a anillos. Se cree que muchas piedras tienen entre sus cualidades hacer alejar a los malos genios. Por eso, los musulmanes, los creyentes que siguen la tradición del profeta Muhammad (Mahoma) siempre usan algún tipo de piedra, como puede ser la turquesa, para protegerse del mal de ojo. Estos anillos tienen escritas súplicas específicas para estos fines, como por ejemplo: “Mi confianza (Dios), protégeme del mal de todas tus criaturas”.

También es muy común que cuando alguien ve a un niño pequeño y lo alaba por su hermosura o su ternura, se reciten invocaciones para que Dios lo proteja y lo cuide, para lo que se dice sobre el niño no se vuelva en su contra, sino que lo resguarde del mal.

Otra costumbre es sacrificar a un cordero a los siete días del nacimiento de un hijo, para alejar de él a los malos espíritus y protegerlo de ellos. Esta acción debe ser realizada de una manera determinada, recitando textos islámicos y usualmente, distribuyendo las presas del animal sacrificado entre los pobres.

El tema de los colores también tiene un papel predominante en el combate contra las fuerzas malignas. El celeste supuestamente aleja el mal de ojo. También existen colgantes con medallones de ese color, con un ojo, que protegerían de esos peligros.

El negro es el color del luto, así como el verde es el color del Islam. Según cuentan las narraciones, la descendencia del profeta y él mismo usaban turbante de color verde.

No en todo el pueblo árabe, sino que en las sociedades musulmanas, existe la costumbre de pedir limosnas. En muchos países islámicos hay cajas o alcancías en las calles y durante el día o en la mañana, cuando sale de la casa, se suele poner una moneda que supuestamente hace que Dios aleje de los creyentes setenta calamidades. Pasando algo en la mañana, se estaría protegido durante todo el día.

Las narraciones islámicas hablan de que, antes de comenzar a comer, se debe probar un poco de sal y que se debe hacer lo mismo al finalizar, porque de esa forma Dios aleja de uno setenta adversidades.

Tal como los cristianos rezan el Padrenuestro, el Ave María o alguna otra oración antes de dormir, los musulmanes suelen leer alguna “aleya” coránica para protección.

Entre la población árabe también se teme mucho que alguien pueda hacer un daño a través de la imagen de una fotografía, a través de escrituras que se le hagan, que se la entierre en un lugar o que se la rompa en pedacitos. Por eso, mucha gente no permite ser fotografiada por personas que no sean de su confianza.

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