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@KaremBarratt

brahman

Lo primero que habría que decir del hinduismo es que lo que lo practican en India no lo llaman así. Tanto hindú como hinduismo son palabras foráneas usadas para describir a los habitantes y al pensamiento religioso del sub-continente asiático. El hinduismo es la religión más antigua que  existe hoy en día (en el sentido de existir sin interrupciones). Los académicos debaten las fechas, pero se calcula que la religión tiene entre 5 y 10.000 años.

Todo caminantes espiritual de occidente se topará en algún momento con la religión védica de India. Muchos quedan tan fascinados con ella que la adoptan como suya. Otros toman las lecciones y las adaptan a sus propias creencias. En principio, la religión es panentheista: es decir, cree que la Divinidad esta inmanente en el mundo material, permeándose en todo lo que existe y a la vez fuera de la creación física. Esta Divinidad, conocida como Brahmán, emana de sí misma todo los mundos y dimensiones, incluyendo manifestaciones personalizas de sus atributos, representadas en el millar de dioses hindúes. Entre esas emanaciones estamos nosotros los humanos y por ello se cree que dentro de nosotros esta también Brahmán, a veces representado como un ser sentado en un loto al centro del corazón y muchas veces llamado el Señor del Amor por las Vedas,  o escrituras sagradas.

El mundo de los sentido es en cierta forma el sueño de Brahmán y cíclicamente es destruido y vuelto a comenzar –una idea que muchos astrofísicos y físicos teoréticos han comenzado a considerar. En este aspecto de creación, manutención y destrucción, Brahmán aparece como la trinidad de Brahma, Visnú y Shiva,  creador, preservador y destructor respectivamente. Las lecciones espirituales aparecen no solo en meditaciones y oraciones, si no en la mitología de lo diversos dioses y avatares. La religión da liberta a la gente a relacionarse con el dios, diosa o dioses con los que sientan mayor afinidad. Igualmente a veces las personas recurren a otros dioses que no forma parte de su devoción diaria, porque estos representan energías, poderes o lecciones particulares  aplicables a la situación por la que están pasando –un poco como muchos católicos recurren a los santos.

Un avatar es un dios que cobra forma humana,  pasando por los procesos de nacimiento, crecimiento y muerte. Normalmente aparecen cuando el caos se apoderado de una comunidad o sociedad  y hay que recordar las leyes sagradas. Una vez cumplida su misión humana, el ser recobra totalmente su aspecto divino. Sin embargo es común que durante la experiencia humana no solo presente sabiduría y grandes conocimientos, si no que tenga poderes especiales o haga milagros. Entre los avatares de la India están Krishna y Rama. Algunos hindúes también consideran a Buda y a Jesús como avatares.

El hinduismo ha sido llamado una forma de vida, porque  está presente en todas las esferas de la vida y contempla diferentes etapas de devoción o participación en la religión. Se espera que en la niñez y parte de la adolescencia, los chicos se dediquen a aprender de las Vedas la religión (además de su educación secular) y es en este aprendizaje que adoran a la Divinidad. En la juventud, se espera que encuentren una vocación y exploten los dones que se le han confiado. Mientras más dedicados son, mas están honrando a los dioses. Luego  en la etapa en que tienen familia, su función no es solo criar a los hijos, si no ser un miembro activo y de provecho a la sociedad. Por último, llegados a los inicios a la vejez, se considera que deben dedicarse exclusivamente a su vida espiritual, algunos incluso dejando lo material atrás e yéndose a vivir a la naturaleza en modestas condiciones. Durante estas etapas la gente va explorando la vida espiritual a través de la meditación, el yoga, el estudio de las Vedas y sus comentarios, actos de devoción al dios, diosa o dioses de su panteón personal o familiar y actos de devoción comunitarios.

Igualmente el hinduismo prevé que hay diferentes tipos de personalidad. Aunque Krishna en el Bhagavad Gita pone a la meditación por encima de las otras formas de devoción, la religión en general reconoce que hay gente que se conecta a la Divinidad a través del estudio; otras lo hacen a través de actos caritativos; otras a través de actos devocionales, otras a través de la renunciación y algunas a través de una mezcla de todas las anteriores. Al aceptar que todos somos Brahmán, algunos maestros hindúes han propuesto que con cuidar y amar a una sola persona de manera incondicional ya estamos adorando al Supremo y todo lo demás es comentario, como dicen por ahí. Por ello una madre que no tenga tiempo de ir al templo o estudiar las Vedas, al dedicarse de lleno a la crianza de los hijos, viendo en esto un acto de alabanza,  es tan santa como el monje mendigante que ha renunciado a todo, incluyendo a la ropa, o el gurú que medita 14 horas al día. Dicho esto, muchas veces esta idea se pierde en los rituales y en creencias culturales que se han filtrado en la religión y han creado, entre otras cosas, el sistema de castas.

En lo personal puedo decir que cuando estudie el hinduismo quede enamorada de la religión y aunque al final el neo-paganismo se impuso, todavía uso los rezos de las Vedas como mi forma de oración. De hecho, el druidismo, paganismo, chamanismo y hasta el wiccanismo tienen muchos puntos en común con el hinduismo y hay estudios que sugieren que los hindúes y los celtas tuvieron un “ancestro” espiritual y cultural común. En otra entrega hablaremos un poco más sobre y esto y  conoceremos un poco más otros principios y creencias fundamentales en el hinduismo. Termino compartiendo algunos versos del texto sagrado védico, los Upanishads, uno de los más antiguos de la religión y para mi libro de oración de cabecera:  

“Brahmán, la Realidad sin atributos, se convierte en el Señor del Amor que lanza su red de las apariencias sobre el cosmos y lo rige desde adentro, a través de su poder divino. El existió antes de la creación; el existirá después de la disolución. Solo El existe. Los que lo conocen, conocen la inmortalidad.

El Señor del Amor es uno: no hay ningún otro. Es el rey interior en todos los seres. Proyecta al cosmos desde sí mismo, lo mantiene y lo regresa a si, al final de las eras…solo en El se encuentra la Paz…es la Divinidad Suprema y a través de su gracia nos inspira a buscarlo en nuestros corazones, donde su luz brilla eternamente…”

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