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Aunque parece que en Venezuela nada ha pasado, ha pasado de todo.   Cuando se presenta este tipo de situaciones, siempre aparecen dos opciones, es normal, puesto que estamos en un mundo dual, donde para todo hay dos posibles rutas: Una de ellas es tomar el camino de la legalidad, todo lo más correcto posible, solucionar ante organismos  oficiales, acatar sus ordenes y seguir. La otra ruta, totalmente distinta, se refiere a la necesidad de tomar una resolución tajante o drástica ante este  asunto que se halla atascado y que no se va a poder solucionar utilizando los medios usuales.  Para poder destrabarlo será necesario recurrir a instrumentos de un nivel superior a aquel en el  que se halla el propio problema.

Por otra parte, aparece el mensaje de que algo verdaderamente sorprendente nos llegara a todos. Y esto va a depender de nuestras actuaciones. Con estas opciones, indiscutiblemente que nos invade la indecisión. No ver con claridad cuál es el  camino adecuado, es frustrante. No saber  qué dirección seguir. Si te hallas en uno de esos momentos lo mejor es que buscar guía en tu interior. La intuición, los sueños, las premoniciones  pueden indicar de forma segura cuál es la meta hacia la que debes encaminar  tus pasos y cuáles son los pasos que tienes que dar para acercarte a ella. El problema se presenta cuando tenemos mucha indignación y resentimiento, que no nos permite ver la solución de una manera objetiva sino de una forma visceral. Tal como se viene tratando a Venezuela desde hace algunos años. Toda la sabiduría del  universo está ya en nuestro interior. Tan sólo tenemos que hallar la forma de llegar a ella. En estos momentos hay que conectarse de una forma más arriba de lo que conocemos.

Las rachas difíciles de nuestra Venezuela tienen un final e, independientemente de lo angustiosa o  triste que sea la situación, sin duda pasará. Cuando la nostalgia se apodere de cada uno de nosotros es importante tratar de centrarnos en algo actual, en algún asunto importante del momento presente. No  obstante, todo cumple una función, incluso todos los personajes que de una u otra forma están haciendo daño. Las experiencias desagradables por las que se está pasando hacen al país  más fuerte y más sabio, aunque en estos momentos muchos piensan que no es así. Los malos momentos nos han transformado. De no ser por las penas,  no conoceríamos ni la alegría ni la risa. Las penas nos enseñan a ser pacientes, a esperar la  sabiduría que iluminará el camino. Somos  dueños de  nuestros pensamientos. No dejen que sus mentes los lleven por caminos no deseados. La vida es ahora, en  el momento presente. Vive y actúa con intensidad.

Y hay algo que es muy particular, los movimientos que ayudan a salir de este atolladero viene dado por la expresión artística en sus múltiples formas, una actuación, algo que tiene que ver con el arte es un factor clave que se oirá próximamente. Venezuela tendrá un encuentro con el arte.  En estos momentos no está muy claro, el mensaje pero espero poder descifrarlo  y ser mas explicita. De todas formas, les envío el mensaje ya que en la suma de varios esta la solución. Recordemos que ya no se trata de uno sino de los muchos. Nada se dará hasta la unión de los muchos. Y esto será una verdadera expresión artística.

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