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@KaremBarratt

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En estos tiempos de cambios, evolución y re-evaluación es fácil dejar llevarse por  percepciones, rumores, expectativas que crean angustia y desasosiego. Sin embargo, es un error común creer que todo lo anterior es responsable por nuestra perdida de paz interior: nada ni nadie nos puede quitar la paz. Lo que si puede suceder es que la entreguemos a factores externos e internos. Algunos preguntan, ¿cómo puedo tener paz en este momento? Yo pregunto, ¿cómo te puedes dar el lujo de no tener paz? Solo desde la paz puedes ver la solución, puedes encontrar el valor, puedes encontrar fortaleza y sabiduría. Otros confunden la paz interna con el no hacer nada frente a las dificultades. En el libro sagrado hindú, el Bhagavad Gita, el dios Krishna ayuda a su discípulo, Arjuna, a encontrar paz interior, para así llevar su misión, en este caso, ir a la batalla. En algunos tribus antiguas, el chaman o persona sabia de la aldea, tenía la tarea de mantenerse en paz interna, independientemente de las circunstancias, porque solo así podía ser de verdadero guía, sanador y apoyo para la tribu. Dijo Gandhi: se el cambio que quieres ver en el mundo. Igualmente, se la paz que quieres ver en el mundo. Es pensando en todo lo anterior que  les he preparado una tarot-estampa para ayudarnos a despertar la paz en personal en todos nosotros.

Significado:

  • Comenzando con la esquina superior derecha, tenemos al ocho de copas. Aunque la imagen no es muy grande es de suma importancia, porque esta carta habla de renuncias, de dejar atrás todo lo que nos quita la paz, todas esas cosas, personas, situaciones, actitudes y creencias en las que nos enfocamos y luego dejamos que nos arrastren en un laberinto de negatividad. El primer paso hacia la paz es la renuncia al drama, a la discordia, al querer siempre tener razón, al punto fijismo mental.
  • Le sigue, hacia abajo, el cuatro de bastos. Esta carta representa nuestra base, nuestra fundación, los valores que verdaderamente nos representan y nos sostienen, aquello que no puede ser robado ni usurpado porque son nuestra verdades más valiosas, nuestros tesoros espirituales, familiares, ideológicos y afectivos más preciados.
  • Termina esta línea con la Reina de monedas. Esta Reina lograr conjugar los mundos internos y externos: es creadora de santuarios, conocedora de sus recursos y fortaleza y sabedora de cómo usar sus debilidades a favor. Sin ser tan fosforito como la Reina de bastos, la Reina de monedas es una mujer de carácter, amable sí, pero perfectamente capaz de decir: no. La Reina tiene la sabiduría de una maestra y el don social de una gran anfitriona; la paciencia de una madre y la claridad mental de una persona acostumbrada a manejar situaciones de manera exitosa. Ella, tanto en hombres como mujeres, nos despierta esa energía de seguridad personal. Nos recuerda que somos capaces de defendernos, que tenemos con que crear bienestar para nosotros y los nuestros, que somos capaces de dar amor y disfrutar de la alegría y que estamos muy conectados a la naturaleza, física y espiritualmente y ahí podemos encontrar sustento material y espiritual.
  • En la esquina inferior izquierda tenemos al nueve de monedas: es una carta que habla de estar a gusto con uno mismo, de tener cubiertas las necesidades, de tener las habilidades para usar y encontrar recursos. En una carta que habla de placidez,  de una soledad de reposo y sosiego, de unas especie de vacaciones para recargarnos la mente, el cuerpo y el alma.
  • Sobre ella está el cuatro de espadas. Esta es una carta que habla de sanación, de recuperación, de tomar tiempo para re-estudiar planes, retomar fuerzas, con la certeza de que somos cuidados, que estamos en un lugar de paz que no puede ser quebrantado.
  • Por último, en la esquina superior izquierda, tenemos a la Estrella. Esta carta nos habla de conexión divina; de recibir paz, inspiración, salud, belleza y esperanza de adentro hacia afuera, de arriba hacia abajo. Nuestro espíritu esta colmado de abundancia, tanto que podemos compartirla con el resto de la creencia. Nuestra alma, reposada, se ilumina en la oscuridad y se llena de futuros,  de ilusiones,  de visiones y de mañanas.

Uso:

Puedes usar esta estampa como enfoque para reflexionar y meditar. Por ejemplo, en la carta del ocho de copas, puedes preguntarte en que cosas te estás enfocando que te quitan la paz y cómo puedes renunciar a esta perspectiva. Igual puedes visualizar, ya sea una situación parecida a la que representa la carta o a ti misma como si estuvieras en la carta y fueras la figura en ella: nota que otras cosas ves, escuchas, hueles y sientes y medita más tarde sobre ella.

Como historia sanadora.  En este caso, vas a ver cada carta y dices en voz alta: aquí estoy yo, dejando atrás lo que me quita la paz; aquí estoy yo estableciendo mis bases; aquí estoy yo ama y señora de mi paz, etc. (ve de nuevo el significado de las cartas). Puedes hacer esto combinando con la visualización descrita arriba para una  poderosa herramienta de re-alineamiento espiritual.

Como enfoque a oración y/o afirmaciones. Sostén la estampa y deja que tus ojos viajen por las figuras: estas hablaran a tu yo interno y le transmitirán su propia energía. Después de un rato, puedes decir en voz alta tus afirmaciones/oraciones sobre la paz personal  favoritas. Algo que puedes decir es lo siguiente: “en mi hay paz. En mi familia hay paz. En mi comunidad hay paz. En mi país hay paz. En mi mundo hay paz. En la creación hay paz. En el Espíritu hay paz. Despierta, Espíritu, tu paz, esa  que hay en la creación, en el mundo, en el país, en la comunidad, en la familia y en mi, para que  vivamos y actuemos desde ella, hoy y todos los días. Que así sea.” Puedes repetir esta oración por 21 días seguidos y luego usarla cuando necesites esa dosis extra de paz o puedes hacerla parte de tu practica espiritual diaria. Igualmente puedes llevar la estampita contigo y  verla (mientras dices mentalmente la oración) cada vez que sientas que lo necesites. Yo recomendaría que hicieras primero la historia sanadora; luego la visualización/reflexión; de nuevo la historia sanadora, ahora con visualización y luego la oración por al menos 21 días.

Numerológicamente hablando, la suma de todos los números de las cartas dan como resultado (después de reducirlos) un seis. Es un numero que habla de valentía y carisma; de alimentar el alma con cosas bellas, con las artes, de la necesidad de abrirle espacio a las realidades espirituales al día a día, es decir, hay que tener algún tipo de práctica espiritual diaria o por lo menos bastante frecuente. El seis también habla de cualidades  como el amor incondicional, la bondad, la compasión y el perdón y de luchar contra bajas pasiones como la deshonestidad, la ambición  desmedida, la necesidad de tener cierto estatus social, hambre de riqueza, temor a sentirse explotados, demasiado apago a bienes y placeres materiales y la lujuria (esto serian cosas que quitan la paz.)

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