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Revisando situaciones, preguntado al oráculo, si tenía algún mensaje que nos pudiera dar llego esta reflexión interesante para todos.

Existe en nosotros la necesidad de fijarnos y centrarnos  en lo esencial. Es importante que valoremos lo que realmente importa. Igualmente  no debemos mostrar algo distinto a la realidad. Siempre es preferible la modestia  a la  falsa apariencia.

Es importante que en este momento de la vida, y sobre todo entre comunidades, se manifieste la verdad de los sentimientos y opiniones. Ciertamente no es necesario  contar todo a todo el mundo pero la mentira, por leve e inocua que parezca, debe ser  siempre evitada. La falta de sinceridad mina la confianza entre los seres humanos y puede llegar  a destruir comunidades enteras. En este momento  el consejo es ser sincero  y apreciar la sinceridad en los demás.

Por otra parte, los temas  legales o administrativos, juicios, problemas o asuntos que habrá que solucionar ante organismos  oficiales, contratos o documentos legales que será necesario firmar, tienen  como vía de escape tomar una resolución tajante o drástica ante algún  asunto que se halla atascado y que no se va a poder solucionar utilizando los medios usuales.  Para poder destrabarlo será necesario recurrir a instrumentos de un nivel superior a aquel en el  que se halla el propio problema.

Todos nos hallamos frente a una circunstancia de este tipo en  la que será necesario tomar un determinado curso de acción sin titubear. Si la decisión es correcta y desinteresada no se albergara ningún temor. La totalidad del universo está con esta decisión y   ayudará en el propósito.

Decía Aristóteles que hasta en las mentes más sabias hay un rincón de insensatez. El vanidoso es  alguien centrado excesivamente en sí mismo, para quien el resto del mundo y el resto de las personas sólo son importantes en función de la manera en que le afectan. La vanidad implica una  exaltación del propio ser y de las propias cualidades que se perciben como buenas, un engreimiento cada vez mayor y un ego inflado e infatuado. En realidad no es otra cosa que insensatez y falta de perspectiva. Es consecuencia de una visión superficial de la realidad. Consecuencia de una  mente débil y de una personalidad insegura. Esta carta puede referirse al peligro de que el propio consultante caiga en la vanidad o también puede avisar acerca de una persona vanidosa. El vanidoso todo lo que requiere en esta vida es un  espejo que le refleje una imagen de sí mismo embellecida. Quienquiera que se preste a desempeñar ese papel de espejo benévolo tendrá dominio sobre él. Cuidado. En mayor o menor grado, todos somos vanidosos.

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