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Como llegue a donde estoy

La gente siempre suele pensar que estoy loca, pero con el tiempo me he acostumbra a eso, de hecho ya no me molesta. Ahora en pleno 2012 sé que hay entidades que me hablan y me informan de cosas que en un primer momento no alcanzo a comprender.

Debo de reconocer que la etapa del despertar hacia una nueva conciencia, para mí fue dura, mis bruscos cambios de ánimo se pasearon por un “no me interesa esto para nada” en un principio, luego siempre decía “tengo mucho sueño como para hacer cualquier cosa” y termine en “estoy muy deprimida”. Juro que pensé que jamás saldría de ese hueco oscuro en el que había caído, pasaba mis días quejándome de todo y hacia que mi mundo girara en torno a esas quejas.

Esa persona no era yo, no era la verdadera yo, nunca me preocupe, ni me ocupe con pasión por ninguna causa. Puesto que en el fondo sabia que siempre llegaba lo mejor a mi vida, es por eso que no podía entender en ese momento que estaba sucediéndome.

Tuve la oportunidad de viajar por el mundo y llegar a lugares mágicos, los cuales aho es que me doy cuenta que son especiales, en esos momentos de terquedad me negaba a evolucionar, mantenía una lucha constante conmigo misma por ser “normal”, cuando la verdad es que yo desde pequeña podía hacer cosas increíbles, cosas que las demás personas nunca podrían imaginar posibles.

Nunca me gustaron las iglesias antiguas, porque siempre había gente que me miraba de manera despectiva y eso me asustaba, con el tiempo comprendí que esas personas que me ponían tan nerviosa, estaban muertas. Nunca me atreví a contarles a mis padres sobre mis supuestos “amigos imaginarios”, aunque en realidad solo era uno, le decía «Angelito» y puedo recordar con exactitud en día que le dije que se fuera y me dejara en paz, aun me lamento por ello.

«Angelito» era pequeño, tenía los ojos azules y el cabello rubio, siempre estaba vestido de blanco y con alitas en su espalda que batía con fuerza cada vez que se molestaba conmigo, la verdad ese no era su verdadero nombre, me lo dijo muchas veces pero ahora no puedo recordar.

Yo me divertía jugando mas con “angelito” que con mis primos o amiguitos, pero siempre supe que debía hacerlo porque la gente pensaría que era rara y retraída. Cuando deseaba algo, cuando quería algún juguete o que mis padres me llevara de paseo a algún lugar, solo tenía que pensarlo y sucedía, siempre de la mejor manera, siempre las mejores cosas las podía obtener, así que comencé a despreocuparme por el futuro y esa actitud la sigo manteniendo hoy en la actualidad.

Cuando le perdí el miedo a los fantasmas muchos de ellos se convirtieron en buenos amigos y confidentes, me costó mucho creer que ellos podían ver mejor el pasado que un vivo, pero sus analisis se límitaban al período en el que estuvieron vivos, y es así como comencé a apacionarme por la historia. Podía pasar horas oyendolos contar sus historias, algunas fueron muy divertidas mientras que otras algo tristes, pero esa fue la única razón por la cual, llegado el momento, decicdí estudiar Historia en la universidad.

Continuara…

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